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Rastros es una empresa especializada en Sistemas de Información Geográfica (GIS) aplicada a la producción agropecuaria. Tenemos como fin poner en marcha las diversas tecnologías necesarias en la implementación de la agricultura de precisión.

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¿Cómo la tecnología puede mejorar las prácticas agrícolas?

El agro argentino enfrenta numerosos problemas como lo son la sequía y las inundaciones. Pero, además, el sector tiene que afrontar constantemente las críticas con respecto a sus herramientas de trabajo. Sin embargo, queda claro que la prohibición de estas herramientas, como el glifosato, no es una solución y que para que las prácticas agrícolas en Argentina se vuelvan más sostenibles, el camino es el de la inclusión de nuevas tecnologías.

El sector agrícola argentino está frente a una oportunidad única para asegurarse el crecimiento del sector en los años venideros. Las nuevas tecnologías, que lentamente comienzan a ser aplicadas, le dan al sector la posibilidad de mejorar los procesos y la productividad. En el último tiempo, se ha venido debatiendo el impacto que tiene la agricultura y la ganadería en el planeta. Con frecuencia, las prácticas agrícolas están en la mira por sus posibles efectos negativos para el medio ambiente. Acusadas de causar la contaminación del suelo y del agua, debido al uso de fertilizantes, estas prácticas buscan modernizarse para asegurar el menor impacto posible para el medio ambiente. Es por eso que la tecnología juega un papel fundamental a la hora de revolucionar a la industria agrícola.

Nuevas tecnologías aplicadas a la agricultura

Tal como expuse hace un tiempo, la guerra contra el glifosato en Argentina no hace más que perjudicar a un sector que debe crecer y además, opaca el verdadero beneficio de esta herramienta de trabajo que contribuye a una mayor productividad. El uso de este herbicida en cantidades “normales” y en el marco de responsables prácticas agrícolas no resulta pernicioso para la salud y por el contrario mejora considerablemente el trabajo agrícola. La realidad es que las políticas y medidas restrictivas que se buscan aplicar van contra la evolución del sector. No se trata de restringir los recursos que están al alcance de los productores, sino de potenciarlos. Para eso se necesita un cambio de enfoque: en lugar de pensar en la prohibición de agroquímicos como el glifosato, se debería investigar de qué forma se pueden combinar estas herramientas con la tecnología disponible, para obtener mejores resultados. Algunos avances ya están a la vista, la “agricultura inteligente” ha comenzado a incorporar, por ejemplo, mapas vectorizados de los territorios, que permiten tener una mayor precisión a la hora de calcular la proporción de agroquímicos que se debe utilizar. Lo que permite realizar nada más que las aplicaciones necesarias, asegurando un menor impacto y evitando otros tratamientos masivos.

Aunque existen algunas evidencias de cómo se pueden utilizar las nuevas tecnologías para mejorar las prácticas agrícolas, la certeza es que muchas veces la materialización de las ideas de emprendedores y empresas necesitan también, del trabajo y del apoyo conjunto de varios actores que en ocasiones no aparecen y, por el contrario, se oponen a las nuevas tecnologías.

¿Cuáles son las nuevas tecnologías a aplicar?

Son variadas las tecnologías que se pueden emplear en las explotaciones agrícolas y ganaderas. Desde tractores sin conductor, controlados a la distancia desde una Tablet o una computadora conectada por Wifi, hasta granjas inteligentes completamente automatizadas, con calefacción, alimentación o regantes controlados desde una computadora o un celular, que permiten monitorear los turnos de riego.

El big data también supone una herramienta imprescindible. Los datos sirven para hacer previsiones de demanda, ajustar las producciones de ciclos cortos y evitar pérdidas. Las nuevas instalaciones permiten también, automatizar mediante un control informático todos los procesos, desde que llega la materia prima a la fábrica hasta su salida al mercado para su consumo.

Pero, a su vez, empresas y emprendedores se encuentran apostando por otras nuevas tecnologías, como por ejemplo la llamada, agricultura de precisión. Esta nueva práctica el permite al agricultor, realizar diagnósticos del terreno para obtener datos precisos como la temperatura del cultivo, el índice de clorofila o la eficiencia de la luz. Esta información es sumamente valiosa ya que contribuye a la optimización del trabajo. Otra de las tecnologías que comienzan a ser integradas es la de la utilización de drones para tomar imágenes y fotografías que permiten conocer el estado de grandes explotaciones, como viñedos. Lo que permite tener una visión más precisa de un terreno extenso. Lassondas inteligentes en el subsuelo también comienzan a encontrar su lugar. Las mismas son capaces de brindar datos exhaustivos y que no podrían ser obtenidos a simple vista. Por ejemplo, son capaces de medir el nivel de agua o conocer con exactitud el estado de las plantas, la topografía o la profundidad de un cultivo.

La tecnología se ha convertido en el mejor aliado para que la agricultura pueda mejorar sus niveles de productividad y también para reducir el impacto ambiental. Además, y no menos importante, las nuevas tecnologías permiten abaratar los costos. Por eso resulta importante que en el país se establezcan lazos y se desplante la idea que la tecnología solamente puede ser nociva para el agro, sino que, al contrario. Utilizándola con seguridad, responsabilidad y compromiso, se puede generar un crecimiento real en las prácticas agrícolas.

 

Fuente: http://segundoenfoque.com